Isa's profileVIAJES DE DOS ZUMBADOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 25 BULGARIA 2009Este viaje lo hicimos en Julio del 2009, y duró más o menos unos 15 días. Después de unos pocos años viajando, y de bastantes cosas ocurridas en ellos, puedo asegurar que este ha sido el viaje más accidentado que hemos tenido nunca.
El viaje empezó como empiezan todos: en el aeropuerto, jeje Al llegar a la cinta de facturación, nos dicen los de Alitalia que no podían darnos los billetes de Milán a Sofía porque los de la oficina de Roma (era donde hacíamos escala) aún no habían abierto (cosa bastante normal teniendo en cuenta que eran las 9 de la mañana). Sin problema. Nos montamos en el avión, pensando que llegaríamos con tiempo suficiente para arreglar el problemilla. Pobres ilusos... llegamos con un retraso de dos horas, con lo que tuvimos que atravesar corriendo (esto es literal) toda la terminal y llegamos de milagro a la puerta de embarque, donde pudimos arreglar el tema de los billetes. Con la lengua fuera nos metimos en el avión, y rumbo a Sofía.
Sofía es una de las capitales más antiguas de Europa, y tiene cerca de 1.300.000 habitantes (con un más menos). A modo de resumen, Sofía ha sido tracia, romana, fue destruida por los hunos, reconstruida por los bizantinos (fue un importante centro administrativo en periodo bizantino), luego fue eslava, otomana, rusa, bombardeada por los británicos en la Segunda Guerra Mundial... casi nada.
El primer día como entre unas cosas y otras llegamos a las tantas, nos dedicamos a descansar y buscar comida. Hay dos tipos de puestos ambulantes donde conseguir comida: los que se ven, y los subterráneos. Las tiendas subterráneas son muy curiosas, porque tienen el mostrador a ras de suelo, y para pedir te tienes que poner de rodillas.
Al día siguiente, bien temprano, empezamos la ruta por Sofía. Así en principio, con dos días te sobra para ver Sofía (Eso si vas a entrar en museos, si no con uno y medio vas de sobra). El primer día ya habíamos acabado con todos los monumentos, iglesias, catedrales y curiosidades que había (aparte de no haber demasiado, está todo bastante junto, con lo que entre un monumento y otro lo mismo son 10 minutos andando), así que el segundo día lo dedicamos a museos. La primera parada fue el museo arqueológico (para variar). Que gran desilusión. La colección que tienen es mínima, habían ocupado gran parte de la planta baja en exponer trajes que habían salido en películas, y la parte de arriba tienes un pasillo con iconos, y varias salas con objetos.
En general salí que echaba humo, ha sido el arqueológico que menos me ha gustado (y eso que me emociono fácilmente con los arqueológicos, suelo flipar con nada).
Luego fuimos al museo del ejército. Cuesta de encontrar horrores, porque está perdido en la nada, en un barrio un poco raro, pero gracias a que David es alto como nada, pudo ver a lo lejos que asomaba un lanzamisiles. Yupiii. El museo del ejército fue la gran sorpresa de ese día. En cada uno de los viajes vemos mínimo un museo del ejército... lo que quiere decir que llevamos vistos ya unos pocos. Este, sin duda ha sido el mejor que he visto hasta ahora. Tiene como dos patios y un edificio. En los patios tienes todo tipo de tanques, aviones, bombarderos, helicópteros, lanzamisiles, baterías tierra aire, carros de combate.. fabricación rusa, por supuesto.
En la parte de dentro, hay cuatro plantas, cada una dedicada a un área. En una había una colección de armas de la antigüedad hasta ahora (estaba incluida una máscara de oro tracia), otra con uniformes, medallas, etc...
Después de verlo fuimos al museo de historia natural. No se porque pero David tiene predilección por estos museos. En general el museo está bien (es lo de todos: bichos disecados), las vitrinas son del siglo pasado y es bastante grande.
Como aún era de día, nos dimos una última vueltilla por Sofía, ya que al día siguiente teníamos que ir a coger el coche.
Al día siguiente bien temprano, fuimos a la parada de autobús. Cuando cogimos el autobús, el autobusero no entendía absolutamente nada de lo que le estábamos diciendo (le estábamos pidiendo dos tickets, tampoco era nada raro), así que el hombre nos dijo que pasáramos.. y nos regaló el viaje!!
Llegamos a la Terminal 2, cogimos el huevo- coche (Era un Suzuki Swift) y hala... a conducir. Primer problema del viaje: Está absolutamente todo escrito en cirílico, y nosotros no tenemos ni la más minima idea de cirílico.
Tras perdernos cuarenta veces, llegamos a Zemen, nuestro primer destino. El monasterio de Zemen fue fundado en el siglo XIV. Dentro del monasterio hay una iglesia medieval, pero cuando llegamos estaba cerrada, así que tuvimos que conformarnos con dar una vuelta por el monasterio y arreando.
De camino encontramos un pueblo con una iglesia bastante cuca. El pueblo se llamaba Konjavo, y la iglesia, después de hacer el viaje entero, no es que fuera gran cosa, pero.. al principio de los viajes te suele gustar todo.
Siguiente punto: Rila. Rila era uno de mis puntos fuertes del viaje; había que verlo sí o sí. Como llegamos a una hora un poco rara (era demasiado tarde para ver la iglesia del monasterio, pero demasiado pronto para costarse), decidimos hacer una ruta por allí cerca. Entonces vimos el cartel: Stob´s Piramid... Y pensamos: Pirámides de Stob?? Hala, que chulo.. hay que verlo.
Aparcamos el coche en una especie de llano que había, y nos pusimos a andar para ver las famosas pirámides. Después de dos horas andando cuesta arriba bajo un calor espantoso.. llegamos a la cima de la montaña.. y vimos las famosas “pirámides de Stob”. Aun me estoy acordando del famoso Stob.. vaya castaña de pirámides. Por poner un ejemplo: eran cuatro formaciones rocosas (parecidas a las formaciones de Capadocia), puestas en una ladera.
Si me hubieran puesto en la cima con un zeppelín, diría que estaba chulo, pero con el calor que hacía, y el rato que tuvimos que ir cuesta arriba trepando, para mi gusto no valió tanto la pena.
Cogimos el coche (aun acordándonos del tal Stob) y David tuvo una idea: podíamos ver las afueras del monasterio de Rila, que ahora no habrá mucha gente. Brillante idea. Cuando llegamos casi no había un alma, así que nos hicimos las fotos de rigor, y estuvimos por allí bastante tranquilos. Conseguimos alojamiento, y al día siguiente muy temprano estábamos en el monasterio.
El monasterio de Rila fue fundado en el siglo X, por Iván Rilski, un ermitaño. El monasterio poco a poco se fue transformando hasta el que es hoy en día. Hoy en día está proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y los frescos que adornan las paredes (la mayoría de temática bíblica) y el interior de la iglesia, son impresionantes.
Hay un museo Histórico dentro del monasterio; no está mal, tiene algunos objetos interesantes, pero para mi gusto cuesta más de lo que es. Salimos del museo muertos de sed (se nos había olvidado el agua y hacia un calor cojonudo), y vimos una tienda allí dentro con una caja llena de botellitas de agua. Entramos, compramos un par de botellas, y cuando le vamos a dar un trago.. nos damos cuenta de que en la botella había la imagen de un santo. Ante la duda, entramos de nuevo en la tienda y le preguntamos al hombre que si era agua de beber.. un poco más y nos hace un exorcismo!! Resulta que era agua bendita, con lo que no está bien beberla. Nadie se puede hacer una idea de lo que jode tener dos botellas de agua en la mochila y estar muerto de sed.
Salimos de allí en el momento justo: cuando aquello se empezó a llenar de gente. El siguiente destino era Bansko. Elegimos Bansko porque era un pueblo que estaba dentro de un parque natural, con lo que a priori podía estar chulo. El pueblo no estaba mal (tampoco era para tirar cohetes), tenía algunas iglesias y un par de estatuas, pero lo más bonito era el entorno: estaba en plena montaña. Vimos el pueblo, y decidimos meternos un poco más en el parque natural del Pirine, con lo que hicimos una mini ruta bastante chula donde vimos algunas cascadas y unos paisajes preciosos.
A pesar de ser sólo el segundo día de coche, empezamos a ser conscientes de que íbamos mal de tiempo, con lo que hicimos las primeras modificaciones de itinerario. El siguiente punto fue Kovachevitsa. Este pueblo, durante la revolución otomana formó parte de un entramado de pueblos que se dedicaban al transporte de armas. Hoy en día es un pequeño y pacífico pueblo de estilo medieval. Tiene una iglesia, y algunas casas, pero nada más. Luego, por el camino paramos en un pueblecillo bastante chulo, con una mezquita con la cúpula plateada. El pueblo se llamaba Dolno Dryanovo.
Seguimos dirección Plovdiv, y cada poco íbamos parando porque la zona está llena de lagos, con lo que es inevitable ir parando y haciendo fotos. También paramos en Novo Sélo, un pueblo con una iglesia muy bonita, con las cúpulas de cobre, y una imagen de San Jorge en la portada. Como ya era tarde, decidimos ir tirando a Plovdiv, y si encontrábamos un camping en el camino, acampar. Pero de cámpings nada.. en los 15 días que estuvimos, no fuimos capaces de encontrar ni un solo camping. Había señales de camping , pero te desviabas, seguías la señal, y llegabas a una especie de descampado, sin taquillas ni nada. Bueno, pues seguimos conduciendo, y finalmente llegamos a Plovdiv. Nos pusimos a buscar alojamiento, pero los que encontrábamos se nos iba de presupuesto, con lo que seguíamos buscando. Finalmente decidimos buscarnos un sitio y dormir en el coche. Elegimos un campo con manzanos (mmmm que buenas estaban).
Al día siguiente fuimos a ver Plovdiv. Aparcamos el coche, atravesamos una especie de calle llena de tiendas, y al final estaba el estadio romano. El estadio en sí se conserva bastante bien.. la pega es que han construido encima, con lo que se lo han cargado literalmente. Al lado del estadio está la mezquita, muy bonita por fuera (por dentro no se porque no me dejaron entrar). Luego nos dirigimos al teatro romano, y en el camino encontramos algunas casas muy chulas, como la casa del poeta Lamartine. También vimos algunas iglesias, pequeñas pero muy bonitas por dentro.
Llegamos al teatro a las 11 de la mañana (se supone que abren a las 10) y sorpresa... estaba cerrado y había un grupo de japoneses furiosos en la entrada. Esperamos un rato, y como vimos que no había la minima intención de abrirlo, nos fuimos.
Ese día fue cuando empezamos a comprender cómo funcionan las cosas en Bulgaria. Si en un yacimiento te pone: “abierto de 9 a 14”, eso en realidad quiere decir: “si los astros son favorables, y se ha producido un eclipse de sol, el tío que está en la taquilla puede que abra de 12 a 12.15, y durante ese preciado cuarto de hora, si puede, te sisa el ticket de entrada”. Esto es aplicable a los sitios que no son turísticos, el resto más o menos siguen el horario (o no, nunca se sabe).
Como aun era temprano (es lo que tiene estar a las seis andando), fuimos a ver Batchkovo, que está solo a 30 kms de Plovdiv. El monasterio de Batchkovo fue fundado en el 1083, y después del monasterio de Rila, es el más grande de Bulgaria. En el patio hay dos iglesias, ambas con frescos. De los monasterios que hemos visto en este viaje, es uno de los que más me gustaron.
A los pocos kilómetros de Batchkovo, encontramos la fortaleza Assen, así que como tenía buena pinta, decidimos desviarnos un poco. Esta fortaleza data de los siglos XI- XII d.C, y fue construida durante el reinado de Iván Assen II, uno de los mejores reyes de Bulgaria. Se pueden ver las ruinas de la fortaleza, y una iglesia medieval restaurada. El enclave es impresionante, ya que se encuentra en lo alto de la montaña, con lo que las vistas desde allí y con la iglesia de fondo son preciosas.
Siguiente punto: Perperikon. Se trata de un yacimiento romano situado en lo alto de la montaña. Destaca por su templo a Dionisio, la acrópolis, y un palacio pequeño. El yacimiento en sí está genial (no queda casi nada en pie, pero aun así vale la pena), se puede ver los restos de una escalinata tallada en la roca. Lo peor es llegar. Tienes que hacer unos dos kilómetros más o menos trepando por una ladera empinadísima, indicado sólo por flechas que te encuentras pintadas en los árboles, y esquivando la plaga de ratones gigantes que hay por allí (y alguna que otra culebra vimos). Quitando esos pequeños detalles.. está genial. Además al estar en todo lo alto de la montaña, tienes unas vistas preciosas.
A los pocos kilómetros de salir de Perperikon, encontramos un recinto muy curioso: Kamenni Gabi. Se trata de formaciones rocosas causadas por la erosión. Algunas de ellas tienen forma de champiñón. Como ya era tarde para seguir viendo cosas, decidimos llegar a Svilengrad e intentar buscar alojamiento por allí. Esa noche tuvimos suerte.. hotel chulisimo a precio mínimo. Nuestra idea era llegar a Svilengrad porque al día siguiente queríamos ver la tumba tracia que había en Mezek, así que seguimos con el plan.
Al día siguiente bien temprano vimos Svilengrad. Realmente no tiene casi nada que ver, pero había un puente del 1539 que queríamos ver (el puente de Hussein Pachá) El puente tiene 295 metros de largo (una vez allí parece menos). Después de ver el puente, nos dirigimos a Mezek, a ver la tumba. Como era muy temprano todavía (en teoría abrían a las 10), fuimos a ver primero la fortaleza Neutzikon, arrasada durante los siglos XI y XII por los bizantinos. La fortaleza no está mal. No queda demasiado en pie, pero aún se pueden ver las torretas defensivas, algo es algo. Además había en el interior una especie de búnker.
Acabamos de ver la fortaleza, y nos dirigimos a la tumba. Nos dieron las diez, las diez y cuarto, las diez y media... y como en el cartel ponía que había que dirigirse a la oficina de turismo, pues allí que fuimos. Pero estaba cerrada.. y nos dieron las once. Y ya no nos dieron más horas porque salimos de allí echando humo, que si no podíamos habernos muerto allí esperando. El consuelo que me queda es que no fuimos los únicos que esperamos, había mas gente quejándose.
Mientras esperábamos metidos en el coche.. pudimos “disfrutar” de la visión de las moscas más grandes que habíamos visto nunca (por eso no salíamos del coche).. eran tamaño tábano, y había una auténtica plaga.
El siguiente destino fue Nessebar, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Cuando estábamos entrando a Nessebar, me dio la sensación de estar en Benidorm. Sitio playero, gente con colchonetas, alemanes a patadas, chiringuitos por todos sitios...
Aparcamos el coche y fuimos a ver la zona. Fuimos viendo las iglesias (tiene bastantes), y no dejaba de haber gente y chiringuitos por todos sitios. Me quedo con la iglesia del Cristo Pantocrátor, que me gustó bastante. El pueblo en sí es bastante bonito, pero.. no se, demasiado turístico para mi gusto. Salimos de allí y fuimos a Varna, pero cuando llegamos era ya bastante tarde, así que buscamos alojamiento y a dormir.
Al día siguiente, lo primero que hicimos fue dirigirnos a la catedral de Varna. Preciosa, tanto por dentro como por fuera. Después de estar allí un rato fuimos a ver el resto de Varna: el teatro, iglesias, termas romanas... y el arqueológico. El arqueológico de Varna es perfecto. Tiene una colección bastante grande (para mi gusto mejor que la de Sofía), y además hay un esqueleto de un rey tracio que sacaron de una necrópolis cerca de Varna (con su correspondiente ajuar funerario).
Ahora pareceré una tarada, pero.. llevaba años soñando con ver este esqueleto.
Antes de irnos del arqueológico, asalté la tienda del museo (me compré todo tipo de libros), y me hice amiguita del vendedor, un tal Dimitri que me hizo una rebaja de casi el 40%, jeje
Varna la vimos en un día, pero yo le hubiera echado más tiempo, la verdad. Al día siguiente fuimos a ver Aladja, que está bastante cerca de Varna. Es un monasterio rupestre enclavado en la roca. Existió durante los primeros siglos del cristianismo, y durante las épocas de las invasiones, sirvió como refugio. El monasterio es bastante curioso, apenas conserva restos de pintura, pero aún así vale la pena. Luego fuimos a ver las catacumbas, pero la verdad que no me impresionaron mucho.
Luego fuimos dirección Madara, pero por el camino nos encontramos con algo que podía ser curioso: Pobiti Kamani. Es una especie de recinto con formaciones rocosas curiosas; la mayoría tienen forma de tronco. Después de verlo, seguimos dirección Madara.
El atractivo principal de Madara es el caballero tallado en la roca. Es un relieve altomedieval, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este relieve representa un caballero montado a caballo, y clava una lanza a un león. Detrás del caballo hay un perro, y en la parte de arriba del caballero hay un águila (el águila no conseguí verla). Aparte del relieve, se pueden hacer algunas rutas por allí. Nosotros fuimos a la “Cueva de las ninfas”, donde encontramos una especie de cascada, y dado que hacía un calor de tres narices, me metí en ella un rato.
Tras salir de Madara, a unos cuantos kilómetros, encontramos Zavet, un pequeño pueblo con una iglesia de color negro.
El siguiente punto fue Razgrad. No teníamos pensado pasar por allí porque en principio tampoco había gran cosa, pero queríamos ver la tumba de Sveshtari, que estaba bastante cerca, y ese día ya estaba cerrada (cierran a las 4.30) Cuando llegamos a Razgrad, buscamos alojamiento en un hotel de estilo soviético 100%. La mujer de recepción solo hablaba búlgaro o ruso; la habitación parecía sacada de una peli de espías, y en los pasillos había detectores de radiactividad.
Después de instalarnos en la habitación y comprobar que no había cámaras ni microchips (esto es broma), salimos a dar una vuelta por Razgrad. Tuvimos la suerte de encontrar una especie de festival de diferentes países, con lo que después de ver la ciudad (tiene una de las mezquitas más grandes de Bulgaria), nos dirigimos a la plaza y vimos el espectáculo. La verdad que estuvo bastante entretenido.. nos dieron las dos de la mañana allí (me encantaron los griegos).
Al día siguiente fuimos a ver la tumba. Esta tumba era otro de los imprescindibles de Bulgaria. Si digo que es impresionante me quedo corta. Esta tumba data del siglo III a.C. y aquí fue enterrado Dromihed, uno de los reyes más poderosos de los Getes (pueblo tracio).
La tumba se compone de tres cámaras. La cámara sepulcral está esculpida con 10 cariátides (mitad mujer, mitad planta), y se pueden ver pinturas en la parte suprior. Desafortunadamente, no pudieron acabar a tiempo la tumba, pero aún así es impresionante. La sensación de estar allí no la puedo describir, pero no se me olvidará en la vida. (vale, me emociono fácilmente con las cosas, lo reconozco).
Salimos de allí dirección Ivanovo, otro de los imprescindibles (también declarado Patrimonio de la Humanidad) En Ivanovo se pueden visitar una serie de iglesias rupestres talladas en la roca hasta el siglo XVII. En el interior de estas iglesias, adornando las paredes hay frescos de los siglos XIII y XIV, así como algunas inscripciones. Sin duda vale la pena acercarse, porque son espectaculares.
Como ya era tarde, decidimos buscar un sitio para dormir. Como por aquella zona no encontramos hotel, nos toco dormir en el coche.
Al día siguiente vimos el monasterio Preobrazenski, también llamado Monasterio de la Transfiguración. Este monasterio data del siglo XI, y es el cuarto más grande del país. La iglesia que se encuentra en su interior está adornada por fuera con frescos. Destaca “la Rueda de la vida”, una escena que se refiere a la idea de la transición de la vida humana.
Luego vimos un par de yacimientos: Nikopolis ad Istrum, y Nikopolis ad Nestum. No estaban mal, aunque quitando un par de columnas tampoco quedaba mucho más.
Lo siguiente que vimos fue Arbanassi. Es el típico pueblito pequeño, con casas cucas, pero tampoco había mucho para ver, así que después de dar una vuelta fuimos a Veliko Tarnovo. Esta población fue fundada por los tracios. Nos dirigimos a la villa medieval (totalmente amurallada), y vimos la iglesia del Patriarca, la puerta Asenov (que da entrada a la villa), el palacio real, con la roca de los suplicios detrás (lugar desde el cual los traidores eran despeñados), etc. Tras ver la villa medieval (es un buen rato), fuimos a ver la catedral, reconstruida en 1931 a causa de un terremoto. La catedral es un poco rara. No se, no me acabó de gustar mucho.
Totalmente destrozados (sobretodo yo, que me escurrí por una ladera trepando y me raspé la pierna derecha desde abajo hasta las rodillas) buscamos un alojamiento. Al día siguiente bajamos el ritmo un poco, porque debido a la herida, iba con la pierna medio tiesa.. pero eso no me impidió seguir viendo cosas, jeje
Siguiente punto: monasterio de Dryanovo. Este monasterio ha sido destruido y reconstruido dos veces, la última vez en el 1845. La iglesia de dentro del monasterio es bastante bonita; vale la pena acercarse.
Lo siguiente que vimos fue un pueblo llamado Staro Jelezare. No tenía nada en particular, pero me gustó la iglesia de color rosa con las cúpulas doradas.
Entonces fuimos dirección Etara, pero como pasamos por Gabrovo y nos gustó, volvimos a cambiar los planes.
En principio nos dirigimos a Etara en busca de alojamiento (pensamos que al ser un sitio turístico, habría más opciones), pero después de buscar en dos albergues y estar completos, llamamos a la puerta el tercer albergue, donde nos dijeron que estaba vacío, que podíamos quedarnos. Entramos a ver qué tal.. y nos encontramos una mini casa, con un hombre de unos 60 años que vivía con su cabra (la cabra dormía en el comedor), había mierda para parar un tren haciendo una barricada, y estaba la casa comida de bichos. El hombre nos pidió 13 LEV´s (unos 7 euros), y le dijimos que no nos convencía, que muchas gracias y blabla.. y al final, mientras nos íbamos, iba bajando el precio hasta dejarlo en 1 LEV (50 céntimos de euro).. Pero seguía sin convencernos, así que fuimos a probar suerte a Gabrovo.
Gabrovo se puede ver en un ratito; no es demasiado grande, y tiene algunas iglesias y un par de puentes bastante chulos. Al final valió la pena haber pasado por allí. Hicimos noche, y por la mañana temprano seguimos viendo las cuatro cosas que nos faltaba de Gabrovo, y luego a primera hora fuimos a Etara, que está a pocos kilómetros.
Etara es una especie de pueblo- museo al aire libre, donde se pueden ver casas de los siglos XVIII y XIX. En estas casas hay artesanos, ceramistas, tejedores, etc, y mientras paseas por el recinto ves una especie de reconstrucción de lo que era la vida antiguamente. El pueblo en sí es muy bonito, pero le falla una cosa: a media mañana empieza a llenarse de grupos, con lo que pierde bastante encanto. Menos mal que para esa hora ya lo habíamos visto...
Tras ver Etara, atravesamos el paso de Shipka, un puerto bastante curioso, ya que a lo largo de todo el trayecto se pueden ver monumentos rusos. Hay un monumento en forma de nave espacial que conmemora la celebración del congreso constituyente del Partido Socialdemócrata búlgaro.
Atravesamos el paso, y llegamos al poco rato a Shipka. La iglesia de Shipka es una de las iglesias que más me han gustado en lo que llevo de vida. Data del 1902, y está consagrada a la Natividad. Es de estilo ruso, y a pesar de que el día estaba nublado y casi no se veía nada, las cúpulas doradas brillaban muchísimo. El exterior de la iglesia está pintado en rojo y blanco, y tiene una gran cantidad de detalles.
Acabamos de ver la iglesia, y otra vez al coche, dirección Kazanlak. Pero a medio camino vimos un letrero marrón (estos letreros indican siempre algo bueno), y vimos escrito : “ Tumba de Seuthus III”. Ni lo pensamos.. giramos en busca de la tumba, y por primera vez.. la encontramos a la primera!!
A la entrada de la tumba se puede ver una cabeza de bronce (esta es la réplica). Luego, tras 13 m. de pasillo encontramos la cámara. Una puerta de mármol con dos cabezas de medusa talladas da acceso a dicha cámara. Por lo que creímos entender, en esta tumba, además del cuerpo de Seuthus III se encontró un esqueleto de un caballo, que fue sacrificado a la muerte de Seuthus.
Dato macabro: en otras tumbas se habían encontrado (aparte del cuerpo del dueño de la tumba) los cuerpos de sus mujeres, que habían sido sacrificadas para ser enterradas junto a sus maridos.
Después de ver esta tumba, seguimos dirección Kazanlak. Al principio nos costó bastante encontrarlo (gracias a los magníficos letreros indicativos que hay por todo el país), pero finalmente dimos con ella. La tumba tracia de Kazanlak data del siglo IV a.C. A pesar de que lo que hay actualmente es una réplica, está considerada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. A la entrada de la tumba, se puede ver un colorido corredor, y al final está la cámara. La bóveda de la cámara contiene pinturas representativas (hay una pareja abrazándose en un banquete ritual, caballos, etc).
Esta tumba era otro de los sitios que tenía marcado como imprescindible; la verdad que no me defraudó en absoluto, sino todo lo contrario.
Salimos de allí rumbo a Hisarya, donde se suponía que había un yacimiento romano. Al llegar aparcamos el coche, y fuimos a buscar el yacimiento. Pues no había tal yacimiento; lo que había eran ruinas esparcidas por todo el pueblo, con lo que a pleno sol íbamos buscando. Las ruinas no estaban mal, había bastantes, lo que pasa que a mi eso de que me las esparzan como que no me acaba de convencer, me gusta más todo en un mismo yacimiento. Sin embargo, me gustó bastante el sitio.
La siguiente parada fue en Starosel, donde visitamos un templo y una tumba tracia de los siglos V- VI a.C. La primera que vimos fue la Tumba Chetinyova. Data del siglo VI a.C y se cree que esta tumba pudo pertenecer al noble tracio Sitalkes.. En una de las paredes se pueden ver restos de pintura, y en los laterales de la puerta también.
Estábamos haciendo fotos en la tumba, cuando nos metimos un susto de muerte.. resulta que una bandada de murciélagos había entrado, y estaban intentando colgarse del techo, pero por lo visto les molestábamos, y se pusieron a rondarnos y a volar al lado nuestro.
Al final no nos quedó otra que hacer lo que se hace en estos casos: cuerpo a tierra y a echar fotos panza arriba. Tengo que decir que no me salió ni una foto de los murciélagos, estaba un poco ocupada intentando esquivar a uno que estaba empeñado en posarse encima de mí.. pero bueno, la intención es lo que cuenta, jeje
Después de ver la primera tumba, fuimos a la segunda, que está un poco más abajo, en uno de los aparcamientos grandes. Se llama Tumba del Horizonte, y está bastante bien. Conserva los escalones y algunas columnas. Y aquí no hay murciélagos.
Lo siguiente que vimos fue el monasterio de Troyan. Bueno, en realidad lo vimos por fuera porque estaba cerrado por obras, pero tenía muy buena pinta. Data del siglo XVIII y es el tercer monasterio de Bulgaria (en cuanto a dimensiones e importancia).
Ya era bastante tarde, así que fuimos a buscar alojamiento. Al día siguiente le tocó el turno a Nikopol. Nikopol se encuentra en la “frontera” con Rumanía; es una población a orillas del Danubio, y tiene unas bonitas vistas.. a un montón de fábricas (lo de las bonitas vistas es totalmente irónico). Aparte, tiene una iglesia medieval pequeñita, y una fortaleza.
Luego fuimos dirección Oescus. Oescus es una antigua ciudad romana que se encuentra a las afueras de Gigen. Cuesta un poco de encontrar (igual si pusieran los carteles en ingles seria más fácil), pero vale la pena.
De la antigua ciudad romana solo quedan los cimientos, pero se puede ver la calle principal, restos de casas, etc. La suerte que tuvimos es que nos dio por ir a ver a qué hora abrían, pero cuando llegamos nos encontramos la puerta abierta, y una mujer que estaba limpiando nos hizo señas para que pasáramos. Por algún motivo extraño, se supone que estaba cerrado, pero nos dejaron pasar, y no nos cobraron nada.
Lo siguiente que vimos fue Izvor. Este pueblo no es que tenga nada, quitando una iglesia que si la restauraran sería muy bonita, y una especie de trenecito infernal. Parecía sacado de una peli de miedo, pero me gusto.
Lo siguiente que vimos fue Belogradchik. En esta población hay una cueva que estuvo habitada por cazadores hacia el 2700 a.C. La cueva se puede visitar sin guía, con lo que eso le hizo ganar puntos. El problema de la cueva: que cierran cuando les sale de las narices, y que resbala un montón.
La cueva tiene más o menos unos dos kilómetros, así que fuimos viéndola tranquilamente (se suponía que hasta las siete de la tarde no cerraban, y eran las cuatro y media). A las cinco y media encontramos la salida de la cueva.. cerrada. Nos habían dejado allí encerrados. Menos mal que había un chaval por allí que nos oyó gritar y avisó al encargado de que estábamos allí. Una vez salimos, tras darle las gracias al chaval que nos sacó del inframundo (vale, era una cueva, pero estaba iluminada con neones y parecía el inframundo), le dije de todo al tío menos bonito. Su respuesta: pensábamos que no había nadie y por eso hemos cerrado antes.
Si hubiera llegado a tener un láser desintegrador, lo fulmino en aquél mismo momento.. menudo susto nos dio.
Quitando el susto.. hay que reconocer que la cueva está chula. No es que tenga nada diferente al resto de cuevas, pero como vas a tu aire, como que se disfruta más. Al día siguiente vimos Berkovitsa, y dimos una última vuelta por Sofía.
Y hasta aquí ha llegado el viaje. En general me ha encantado, Bulgaria tiene más cosas de las que yo pensaba, la gente es genial, (aunque hay que cogerles el punto, al principio te desesperan bastante), y siempre han intentado ayudarnos en todo. Lo peor de Bulgaria, sin duda, las carreteras. Están fatalmente asfaltadas, muchas de ellas son caminos (y las consideran carreteras nacionales). Y no indican nada.. y lo que indican te viene en cirílico (solo viene en inglés los sitios grandes), con lo que hasta que te acostumbras a los simbolitos y no... te pierdes mil veces.
Bueno, pues espero que os haya gustado. Un saludo
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