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    June 29

    ITALIA 2005

     
    Este viaje tuvo lugar en agosto del 2005, después de una mudanza de esas descomunales, no se nos ocurrió mejor forma de celebrarlo que coger el coche y marchar a Italia.
    Tras pasar un par de días atravesando Francia, por fin llegamos a Italia.
    El primer sitio en el que estuvimos fue Génova.
    Hay que decir que lo vimos bastante de pasada, aunque lo que vi me gustó.
    Nuestro siguiente punto fue Florencia.
    Aparcamos el coche y nos pusimos a descubrir las calles.
    Al poco rato de estar andando, nos encontramos con el Palacio Vecchio, y poco después con la catedral.
    La catedral de Florencia es cualquier cosa menos típica.
    Nunca había visto una catedral más curiosa. No se, no es el típico edificio, empezando por que es tirando a verde.
    Supongo que es el típico monumento que o te gusta mucho, o no te gusta nada.
    Hay que decir que por dentro es preciosa.
    En la plaza que hay en la catedral había muchísimos puestecillos con pinturas, imanes y otras cosas de esas que te parece buena idea comprar y cuando has llegado a casa te preguntas en qué mierda estabas pensando cuando compraste eso.
    Siempre nos pasa igual, pero es algo que tenemos asumido ya.
    Más tarde continuamos con la visita.
    Florencia es una ciudad impresionante. Cualquier sitio, como una tienda tiene algún detalle en la fachada, o una puerta preciosa.
    Después de pasar todo el día en Florencia y tener la sensación de haber necesitado otro día más para acabar de disfrutarla, nos dispusimos a encontrar algún sitio donde poder dormir.
    Dado que estamos pelados de dinero, utilizamos la opción del cámping.
    Duermes fatal, pero te puedes duchar y es barato.
     
    Al día siguiente por la mañana desmontamos la tienda lo más rápido que pudimos para ir a Pisa.
    Nuestra intención era llegar antes que nadie para evitar aglomeraciones, y al final lo conseguimos.
    Teníamos los ojos aún pegados, pero estábamos en Pisa.
     
    Pisa es in sitio impresionante, de esos sitios que parece que lo estás viendo en televisión porque es tan perfecto que no te acabas de creer que estás allí.
    Cuando llegamos no había nadie, y estaba amaneciendo, así que pudimos disfrutar muchísimo más.
    Cuando ves Pisa en fotos o en la televisión no da la sensación de que esté tan inclinada, pero al natural es mucho más impresionante.
    Por lo visto empezó a inclinarse al poco de su construcción, ya que el terreno en el que está es pantanoso.
     
    La Piazza dei Miracoli, que es el recinto es precioso.
     
    A las dos horas de llegar nosotros llegó un grupo de unos 20 turistas, y a los pocos minutos empezaron a llegar hordas enteras.
    Igual es una de mis paranoias, pero la escena me recordó a la segunda parte de El señor de los anillos, cuando un ejército de orcos asedian la fortaleza.
    Creo que se me va bastante la cabeza.
     
    Lo bueno fue que cuando llegó todo el mundo nosotros ya habíamos hecho nuestra visita e íbamos camino al coche.
     
    Nuestra siguiente parada sería en Nápoles.
    Para llegar a Nápoles perdimos más o menos un día.
    En realidad no hay tanta distancia, pero se nos ocurrió la genial idea de ir por carrtereas de costa, así  que tardamos lo que no está escrito.
     
    También hay que decir que vale la pena perder un día, porque la zona de costa es muy bonita.
     
    Intentamos conducir el máximo tiempo posible, pero ya llegó una hora que tuvimos que parar, y como no había nada, pues a dormir en el coche, entre dos camiones.
     
    A la mañana siguiente aparecimos nuevos, y en dos horas llegamos a Nápoles.
    Fue gracioso, porque cuando vimos una señal con los kilómetros que quedaban para llegar a Nápoles, hicimos la típica broma de "baja los seguros del coche, que estamos ya en Nápoles".
    Nos estábamos riendo cuando de repente entramos en Nápoles y a la derecha vimos dos contenedores ardiendo y gente alrededor.
    Vaya cara se nos quedó!
    Hay que decir que la ciudad no era peligrosa, excepto por el tema de las obras, ya que estaba toda levantada.
     
    Nuestro objetivo era llegar a Paestum, así que en Nápoles hicimos una visita bastante rápida, compramos provisiones ( mortadela gigante,queso y fruta) y al cabo de unas horas llegamos a Paestum.
     
    Paestum fue fundada a principios del siglo VII adC por colonos griegos, y la llamaron Poseidonia, pero en el año 273 adC se convirtió en la ciudad romana de Paestum.
    Básicamente hay tres templo : el templo de Hera, el de Atenea y el de Poseidon y algunas columnas que se mantienen bastante bien.
     
    Cuando estábamos en la cola conocimos a una mujer francesa que nos contó que viviía en las montañas y que estaba conociendo Italia a pie.
    Tendría unos 50 años, y era muy simpática.
    De vez en cuando decía : Paella, paella!
    De hecho eso era lo único que decía en castellano, pero vamos, le tuvo que gustar mucho la paella porque no dejaba de repetirlo.
     
    Bueno, a lo que iba, los templos están muy bien conservados y vale la pena acercarse.
    En el pueblo hay un museo que está bastante bien.
    Fuera del recinto había un montón de tiendecillas que venden vasijas y otras cosas de barro.
    Entre el recinto y el museo transcurrió el día, y nos dirigimos a Pompeya muertos de hambre.
    Eran las 8 y no habíamos comido aún.
     
    Ahora voy a meter un poco de historia de Pompeya, a quien no le guste que vaya más abajo.
     
    Pompeya fue fundada a comienzos del primer milenio antes de nuestra era.
    Se convirtió en colonia romana, y en teoría se pueden ver incrustadas en las murallas de la ciudad los proyectiles con el nombre del general grabado en ellos.
    Hay que decir que miramos y no vimos ninguno, pero bueno, ahí está la teoría.
    La segunda esposa de Nerón era originaria de Pompeya.
    Fue famosa porque en el año 62 o 63 d.d.C. se produjo un gran terremoto que destruyó gran parte de la ciudad.
    Este terremoro anunciaba la erupción que se produciría algunos años después.
     
    El Vesubio entró en erupción el 24 de agosto del año 79, coincidiendo con la fecha en que se celebraba Vulcania, el festival del dios romano del fuego ( si eso no es tener gafe que venga Dios y lo vea).
     
    Se estima que en Pompeya murieron unas 10 o 20 mil personas.
     
    El 38% de las víctimas se hallaron en los depósitos de ceniza, y la mayoría dentro de las edificaciones.
    Se cree que murieron principalmente por los derrumbes de los tejados.
    Los cuerpos que se encontraron fuera pudieron morir por tejas caídas o por rocas proyectadas por el volcán.
     
    El 62 % restante murieron debido a una combinación de asfixia, la onda expansiva y los escombros proyectados a su alrededor.
    Hay un fragmento de carta de un testigo de la erupción volcánica llamado Plinio el Joven en el que describe cómo murió su tío Plinio el Viejo debido a la erupción :
     
     

    “Me pides que te describa la muerte de mi tío para poder dejar a la posteridad un relato más verídico de la misma. Te doy las gracias, pues me doy cuenta de que su muerte alcanzará, si es celebrada por ti, una gloria inmortal. Aunque haya perecido en una catástrofe, al mismo tiempo que pueblos y ciudades, como si fuese a vivir siempre gracias a un suceso tan memorable, aunque él mismo haya dejado numerosas obras literarias dignas de ser recordadas, sin embargo, la inmortalidad que merecen tus escritos contribuirá en gran medida a perpetuar su memoria. En verdad que considero afortunados a los hombres a los que los dioses han concedido o bien realizar hazañas que merezcan ser escritas, o bien escribir obras que merecen ser leídas, y muy afortunados a los que les conceden ambas cosas. Entre estos últimos se encontrará mi tío gracias a sus libros y también a los tuyos. Por todo esto, no solo acepto con agrado la tarea que me encomiendas, sino que incluso la reclamo.

    Se encontraba en Miseno al mando de la flota. El 24 de agosto, como a la sétpima hora, mi madre le hace notar que ha aparecido en el cielo una nube extraña por su aspecto y tamaño. Él había tomado su acostumbrado baño de sol, había tomado luego un baño de agua fría, había comido algo tumbado y en aquellos momentos estaba estudiando; pide el calzado, sube a un lugar desde el que podía contemplarse mejor aquel prodigio. La nube surgía sin que los que miraban desde lejos no pudieran averiguar con seguridad de qué monte (luego se supo que había sido el Vesubio), mostrando un aspecto y una forma que recordaba más a un pino que a ningún otro árbol. Pues tras alzarse a gran altura como si fuese el tronco de un árbol largísimo, se abría como en ramas; yo imagino que esto era porque había sido lanzada hacia arriba por la primera erupción; luego, cuando la fuerza de esta había decaído, debilitada o incluso vencida por su propio peso se disipaba a lo ancho, a veces de un color blanco, otras sucio y manchado a causa de la tierra o cenizas que transportaba. A mi tío, como hombre sabio que era, le pareció que se trataba de un fenómeno importante y que merecía ser contemplado desde más cerca. Ordena que se le prepare un navío veloz, y me ofrece la oportunidad de ir con él, si yo lo deseaba; le respondí que prefería continuar estudiando, y precisamente él me había dado algún material para que yo lo escribiese. Cuando salía de su casa, recibe un mensaje de Rectina, esposa de Tascio, aterrorizada por el peligro que la amenazaba (pues su villa estaba al pie de la montaña y no tenía ninguna escapatoria, excepto por mar); le rogaba que le salvase de esa situación tan desesperada. Él cambió de planes y lo que había iniciado con el ánimo de un estudioso lo terminó con el de un héroe. Manda sacar las cuadrirremes, él mismo sube a bordo con la intención de auxiliar no solo a Rectina sino a otros muchos (pues los encantos de la costa atraían a un gran número de visitantes). Se dirige rápidamente al lugar del que todos los demás huyen despavoridos, mantiene el rumbo en línea recta, el timón directo hacia el peligro, hasta tal punto libre de temor que dictaba o él mismo anotaba todos los cambios, todas las formas de aquel desastre, tal como las había captado con los ojos. Ya las cenizas caían sobre los navíos, más compactas y ardientes, a medida que se acercaban; incluso ya caían piedra pómez y rocas ennegrecidas, quemadas y rotas por el fuego; ya un bajo fondo se había formado repentinamente y los desprendimientos de los montes dificultaban grandemente el acceso a la playa. Mi tío dudó algún tiempo si sería conveniente regresar; luego al piloto, que le aconsejaba que así lo hiciese, le dijo: “la Fortuna ayuda a los héroes: pon rumbo a casa de Pomponiano”. Esta se encontraba en Estabias, al otro lado de la bahía (pues el mar, al curvarse ligeramente la costa cerrándose sobre sí misma, penetra en tierra). Allí, aunque el peligro aún no estaba cerca, era evidente que se aproximaba conforma iba creciendo, y Pomponiano había cargado sus pertenencias en unos barcos, decidido a huir, tan pronto como el viento, que se oponía a ello, se hubiese calmado. Mi tío, impulsado por ese mismo viento muy favorable para él, arriba a puerto, abraza a su atemorizado amigo, le consuela y anima y, para calmar sus temores con el ejemplo de su propia tranquilidad, ordena que sus esclavos le lleven al baño; después del aseo, se sienta a la mesa y come algo con buen humor o (lo que no es menos hermoso) finge que está de buen humor. Entretanto, en numerosos puntos en las laderas del Vesubio podían verse enormes incendios y altísimas columnas de fuego, cuyo brillo y resplandor aumentaba la oscuridad de la noche. Mi tío, intentando calmar el miedo de sus acompañantes, repetía que se trataba de hogueras dejadas por los campesinos en su huida y casas abandonadas al fuego que ardían en la soledad. Luego se retiró a descansar y ciertamente durmió sin la menor sombra de duda, pues su respiración, que a causa de su corpulencia era más bien sonora y grave, podía ser escuchada por las personas que iban y venían delante de su puerta. Pero el patio desde el que se accedía a su habitación, repleto de cenizas y piedra pómez de tal manera había subido de nivel que, si hubiese permanecido más tiempo ene l dormitorio, ya no habría podido salir. Luego que fue despertado, salió fuera y se reúne con Pomponiano y los demás que habían pasado toda la noche en vela. Deliberan en común si deben permanecer bajo techo o salir al exterior, pues los frecuentes y fuertes temblores de tierra hacían temblar los edificios y, como si fuesen removidos de sus cimientos, parecía que se inclinaban ya hacia un lado, ya hacia el otro. Al aire libre, por el contrario, el temor de la caída de fragmentos de piedra pómez, aunque estos fuesen ligeros y porosos, pero la comparación de los peligros les llevó a elegir esta segunda posibilidad. En el caso de mi tío venció el mejor punto de vista, en el de los demás venció el temor mayor. Para protegerse contra los objetos que caen, colocan sobre sus cabezas almohadas sujetas con cintas. En cualquier otro lugar era ya de día, pero allí era de noche, una noche más densa y negra que todas las noches que haya habido nunca, cuya oscuridad, sin embargo, atenuaban el fuego de numerosas antorchas y diversos tipos de lámparas. Mi tío decidió bajar hasta la playa y ver sobre el lugar si era posible una salida por mar, pero este permanecía todavía violento y peligroso. Allí, recostándose sobre un lienzo extendido sobre el terreno, mi tío pidió repetidamente agua fría para beber. Luego, las llamas y el olor del azufre, anuncio de que el fuego se aproximaba, ponen en fuga a sus compañeros, a él en cambio le animan a seguir. Apoyándose en dos jóvenes esclavos pudo ponerse en pie, pero al punto se desplomó, porque, como yo supongo, la densa humareda le impidió respirar y le cerró la laringe, que tenía de nacimiento delicada y estrecha y que con frecuencia se inflamaba. Cuando volvió el día (que era el tercero a contar desde el último que él había visto), su cuerpo fue encontrado intacto, en perfecto estado y cubierto con la vestimenta que llevaba: el aspecto de su cuerpo más parecía el de una persona descansando que el de un difunto.

    Entretanto, mi madre y yo en Miseno; pero esto no tiene importancia para la historia, y tú solo quieres tener noticias sobre la muerte de mi tío. No me voy, pues, a extender más. Tan solo añadiré que yo te he expuesto con detalle todos los acontecimientos de los que o bien fui testigo o bien tuve noticias inmediatamente después de que ocurriesen, cuando se recuerdan más fielmente. Tú seleccionarás lo más importante, pues una cosa es escribir una carta y otra un relato histórico; una cosa escribir a un amigo y otra escribir para todos. Adiós.

     
     
     
    La carta es impresionante.
    Cuando estás en Pompeya casi puedes imaginar el sufrimiento y el miedo que tuvieron que pasar
    Se puede ver el anfiteatro, fuentes en perfecto estado de conservación, pinturas, mosaicos, casas, hornos para hacer el pan, vasijas, las calles...
    También se pueden ver los tejados destrozados.
    En nuestra visita a Pompeya, dada nuestra naturaleza macabra, no pudimos dejar de ver la cámara de los horrores de esa población : cuerpos de personas hechos piedra debido a la lava.
     
    Creo que Pompeya debería de ser visita obligada de Italia.
    De este viaje, fue uno de los sitios que más nos impresionaron.
     
    Después de estar todo el día por allí y acabar con todo destrozado decidimos buscar un cámping.
    Por sueerte encontramos algo parecido y pudimos reponer fuerzas para el día siguiente.
    A primera hora nos pusimos en marcha.
    Nuestra intención era conocer Oplontis y Ercolano, pueblos que también sufrieron las iras del Vesubio.
     
    Después de desayunar fuimos a ver Ercolano.
    Esta ciudad quedó sepultada por 23 m de material. Sólo en Ercolano se encontraron restos de unos 350 cuerpos.
    No parecen muchos en comparación con los hallados en Pompeya, pero hay que decir que Ercolano era más pequeña.
     
    Es probable que la mayoría de las víctimas murieran por las oleadas de altas temperaturas.
     
    Como se pueden ver en las fotos, hay restos de madera carbonizada en muchos edificios y en los esqueletos de las víctimas.
     
    No es tan grande como Pompeya, pero es igual de impresionante.
    Se pueden encontrar puertas, pinturas, mosaicos, restos de casas...
     
    Nuestra siguiente parada fue Oplontis, otro lugar devastado e igual de bien conservado que los anteriores.
    Una vez terminó la visita a Oplontis, decidimos subir al Vesubio, así que nos tiramos un buen rato subiendo.
    Valió la pena la subida.
     
    Al día siguiente, tras reponer fuerzas nos dirigimos a Salerno.
    Dado que queríamos estar en Roma lo antes posible, lo vimos todo muy por encima y volvimos a comprar para reponer fuerzas.
    Nunca había visto tantísima variedad de pasta y quesos como en Italia.
    En cualquier supermercado te encontrabas llos quesos y la pasta más rara que te puedas imaginar.
    Eso si, no se te ocurriera querer comprar un refresco de limón porque allí no lo encuentras.
    Tienen otro sabor raro, que es algo así como fresa con gas.
    El color es bonito, pero sabe a boñiga.
     
    Cargamos el coche otra vez con pan, dulces, mortadela y quesos y nos pusimos dirección Roma.
    Al sacar el coche del aparcamiento improvisado, me di cuenta de que lo había metido demasiado en el arbusto, así que la rejilla izquierda se quedó en Salerno.
    Es curioso, porque ya había perdido la misma en Portugal. Soy un desastre.
     
    Para llegar a Roma decidimos pasar de la carretera de cosata y meternos por el interior, a ver qué tal.
    También es muy bonito, y hay pueblos en los que tienes que parar para ver algo, pero es más peligroso.
    Como las carreteras son más anchas, a la gente le da por imitar a Alonso.
    Lo más surrealista son los adelantamientos que hacen : hay una carretera de esas que son normales tirando a pequeñas, y para adelantar no esperan que haya línea discontínua, sinó que el que va delante se echa un poco a la derecha y el otro adelanta.
    Lo malo es que si no te echas a la derecha te pitan y te dicen no se qué enseñándote el puño, y cuando te quieres dar cuenta, vas con otro a tu lado, en paralelo, y viene uno de frente.
     
    Al principio te asustas, pero luego te acabas acostumbrando.
     
    Fuimos haciendo camino poco a poco y con sobresaltos, y cuando nos quisimos dar cuenta, ya habíamos llegado a Roma.
    Como ya era bastante tarde, nos tocó dormir en el coche.
     
    Al día siguiente y bien temprano, aparcamos en las afueras de Roma y nos pusimos a andar.
    En primer lugar vimos el Coliseo.
    Ahí va otro poco de historia :
     
    El Coliseo, también llamado Anfiteatro Flavio se acabó en el año 82.
    Albergó es´pectáculos como las Veneraciones ( peleas de animales), Munera ( peleas de gladiadores) o los Noxii ( ejecuciones de prisioneros por animales).
    También se cree que se hacían espectáculos navales inundando la arena de agua ( naumachiae).
    La inaguración duró 100 días y murieron cerca de 2000 gladiadores.
    Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras (hipogeo) en los que se alojaban a condenados, animales y gladiadores.
    El suelo disponía de trampillas y montacargas que podían ser usados durante el espectáculo.
    La arena tenía un sistema de drenaje conectado a cuatro cloacas, que se utilizaba para evacuar el agua tras los espectáculos navales.
     
    Tras esperar un buen rato en la cola, por fin pudimos entrar.
    Hacía poco tiempo que habíamos visto un docuental del Coliseo, con lo que prácticamente podías ver los barcos y los gladiadores.
    Este es otro de los sitios más impresionantes de Italia.
     
    Saliendo del Coliseo muy cerca está el Foro Romano.
    En dicho foro se desarrolló el comercio, negocios, prostitución, religión y administración de justicia.
    En él se encuentra la basílica de Majencio, el templo de Saturno, Templo de Cástor y Pólux, templo de Vesta y algunas cosillas más.
    Salimos tan impresionados del Coliseo, que apenas nos enteramos de qué estábamos viendo, pero aún así la visita estuvo muy bien.
     
    Al salir del Foro Romano empezó a llover, y justo cuando estábamos chorreando dejó de llover y empezó a hacer viento, así que cogimos un resfriado bastante majo.
    Nuestras siguientes paradas serían el Arco de Constantino, Castillo de Snt´Angelo, Fuente de los cuatro ríos, Panteón de Agrippa, Piazzo del Popolo, Quo Vadis, Piazza Venezia, Piazza d´Espagna...
    El día siguiente lo destinamos a acabar de ver algunas iglesias y plazas, la Fontana di Trevi y por la tarde visitamos las Termas de Caracalla.
     
    Al lado de la Fontana di Trevi encontré una tienda pakistaní muy rara donde vendían cosas africanas.
    Dado nuestra afición por el arte africano, decidimos comprar una máscara enorme con la que cargamos el resto de día hasta llegar al coche.
    Pensábamos que al llegar al coche el problema de la máscara estaba resuelto, pero de nuevo nos equivocamos, la pusieras de la forma que la pusieras sobresalía, con lo que al final decidimos ponerla de pie desde el suelo, y parecía que nos iba mirando todo el rato.
    Daba un poco de miedo.
    Al segundo día le pusimos de nombre Eugenio, y a veces le dejábamos a cargo de nuestras mochilas.
    Qué buenas conversaciones mantuvimos con Eugenio...
     
    Al tercer día de estar en Roma nos acercamos a las catacumbas de San Clixto.
    La historia es impresionante.
     
    Durante el primer siglo, los cristianos no tenían cementerios,con lo que o se enterraban en terrenos propios o se enterraban en cementerios paganos.
    En el segundo siglo empezaron a enterrar sus muertos bajo tierra.
    Debido a las persecuciones a las que eran sometidos, vivían dentro de las catacumbas hasta el año 313, que acabó su persecución y pudieron construir iglesias y comprar tierras sin que les fueran confiscadas.
    Sin embargo, estas catacumbas seguirían siendo cementerios.
     
    Nada más entrar a las catacumbas hay una sensación de claustrofobia.
    Parece mentira que famílias enteras pudieran vivir durante generaciones debajo de la tierra.
    Se pueden ver lámparas, vasijas...
    Hay también una cripta donde se encontró el cuerpo de Santa Cecília. En esa cripta lo que hay es una estatua, ya que el cuerpo fue trasladado a una basílica.
     
    Dedicamos la tarde a acercarnos al Vaticano, pero ya que se estaba haciendo de noche buscamos alojamiento.
     
    A la mañana siguiente, bien temprano, estábamos en el Vaticano.
    Mientras nos acercábamos pudimos ser atropellados por la policía montada en una especie de carrito de golf.
    Más abajo hay fotos.
    Tras esperar un buen rato de cola pudimos entrar.
    La puerta de entrada es preciosa, y la basílica por dentro es impresionante.
    Al rato de estar allí admirando cada detalle, decidimos subir a la cúpula, y tras subir tropecientosmil escalones, por fin llegamos.
    La subida mereció la pena.
    La cúpula es preciosa, las vistas impresionantes...
    Lo peor fue que como allí hay mucho tráfico de gente, no fuedes parar lo suficiente para apreciar todo, y bajas con la sensación de no haber disfrutado de la cúpula lo suficiente.
     
    Tras ver el interior de la cúpula nos dirigimos a la sala de los papas.
    Es una sala donde están enterrados todos los papas.
    Bueno, todos menos el primero,ya que San Pedro fue enterrado en otro sitio.
     
    Había una tradición que decía que debajo del altar papal, bajo la cúpula de Miguel Ángel había una necrópolis donde había sido enterrado San Pedro.
    Pío XII mandó que se siguiera excavando y apareció la necrópolis.
    Más tarde se construyó una basílica en honor a Pedro que estaría edificada sobre la tumba del apóstol.
    En 1950 se anunció que se había encontrado la tumba de Pedro.
    Un hecho en que se basan es en que los restos encontrados aparecieron sin pies, en teoría debido a que quien era crucificado cabeza abajo le descolgaban cortándole los pies.
    Vaya, otra vez me enrollo.
     
    La sala de los papas es un pelín macabra, porque hay una gran colección de nichos pero está muy bien.
     
    Después de pasar todo el día en el Vaticano y estar totalmente reventados decidimos buscar un cámping en las afueras de Roma, así que cogimos dirección Venecia.
     
    Al poco de salir de Roma encontramos un cámping que estaba bastante bien, con lo que dormimos enseguida.
     
    Al día siguiente, dirección Venecia, hicimos una parada en Parma.
    Dado que pronto se iba a hacer de noche ( siempre vemos cosas que nos gustan y que no están en el itinerario y paramos) decidimos buscar un buen sitio y proseguir al día siguiente.
    A primera hora estábamos en Venecia.
     
    Tras buscar un cámping fuimos andando por las callejuelas.
    Era agosto y el agua de los canales estaba verde. El olor era insoportable, pero aún así tenía su aquél.
    Tras callejear lo indecible llegamos a la plaza San  Marco.
    A pesar de los millones de palomas por metro cuadrado que hay es un sitio precioso.
    La basílica de San Marco es impresionante, tanto por dentro como por fuera. Al lado está el Palacio Ducal, que también es precioso.
    Después de estar un buen rato en la plaza decidimos perdernos por las calles.
    Encontramos como un mercadillodonde vendían un montón de máscaras, así que no pudimos evitar traernos una de esas que tienen plumas.
    Creo que Eugenio y la nueva máscara no consiguieron congeniar bien.
     
    Tras perdernos 20 veces y recorrernos toda Venecia, al fin pudimos salir, no sin antes maldecir todo lo posible al del párking por lá pasta que nos había costado dejar el coche.
     
    Al día siguiente fuimos a Verona
    El anfiteatro estaba muy bien, y la ciudad en sí era muy bonita.
    Estuvimos hasta primera hora de la tarde perdiéndonos por las calles, y fuimos camino a Milán.
    Llegamos a Milán y lo vimos muy de pasada, porque íbamos con poco tiempo. Habíamos alargado las vacaciones más de lo que habíamos planeado, así que vimos la catedral, el estadio y alguna iglesia.
    Este es otro sitio que reservaremos para otra escapadita.
    Nos pusimos camino a casa con apenas dinero, creíamos que nos íbamos a quedar con el coche tirados, pero pudimos llegar en reserva.
    Menos mal, ya me veía empujando el coche.
     
    Bueno, pues este fue nuestro viaje. Espero que os haya gustado.
     
     
     
     
                                                                ITALIA
     
     
     
     
     

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