Isa's profileVIAJES DE DOS ZUMBADOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
June 29 PORTUGAL 2003
Portugal fue nuestra primera salida a la aventura.
Digo a la aventura porque no teníamos ni alojamiento ni itinerario ni nada.
Por no llevar no llevábamos ni la Carta Verde del coche, lo único que llevábamos era una mochila para dos, un poco de indormación y un mapa de carreteras.
En principio nos dirigimos a Lagos, y en un pueblo cercano encontramos una oficina de turismo, con lo que una vez en Lagos y tras haber dado una vuelta por alli, decidimos cambiar los planes e ir a Faro.
Llegamos ya casi de noche, así que solo nos´dió tiempo a ver la catedral ( muy bonita por cierto) y encontrar un alojamiento ( chambre) tirado de precio.
Mientras, y aprovechando que teníamos alojamiento, nos pusimos a hacer un itinerario en condiciones para los siguientes días.
Nuestra siguiente parada sería Béja.
Según la información que teníamos guardada y que no habíamos tocado ( no fuera que se estropeara, jejeje), Béja fue fundada por Julio César, aunque había indicios de que estaba habitada desde la Edad del Hierro. Allí nos plantamos con un calor de la hostia en pleno centro de Béja. Dada la poca o nula información e la que disponíamos, dimos una vuelta por el centro, y a pesar de que sólo vimos cuatro cosillas, encontramos una feria un poco rara.
Supongo que sería una feria, pero en realidad había una especie de casetas o chiringuitos donde había en uno un tío con un montón de zapatos viejos tirados en el suelo, en otro se vendía miel, romero y algo inconcreto metido en un bote y con todas las moscas del mundo volando encima de la tapa, y había algun otro puesto con algo de embutido, quesos y una cosa negra y rara.
Y cómo no, encabezando uno de los primeros puestos de "LAS PEORES IDEAS QUE SE NOS HAN OCURRIDO DURANTE UN VIAJE" , nos dió por comprar un par de mini quesos que parecía que no iban a oler demasiado.
Nuestro gozo en un pozo.
Después de llevar media hora en el coche tuvimos que abrir las ventanillas porque allí no había forma humana de respirar.
Como era el queso o nosotros, paramos y nos pusimos de queso a reventar, abrimos el coche, lo ventilamos y pudimos seguir, aunque durante un buen rato tuvimos el olorcillo del queso metido en la nariz.
Aquel queso era lo más parecido a un arma biológica.
Nuestra siguiente parada sería Évora.
Fue en Évora donde a Vasco da Gama le dieron las instrucciones y el mando de las naves con las que más tarde descubriría la India.
Quizá fue uno de los sitios de Portugal que más me gustaron.
Su acueducto está muy bien conservado.
Tras visitar la catedral, nos dirigimos a la Ermida de Bras.
Cuesta un poco de encontrar, pero sólo por ver las gárgolas que tiene en su fachada merece la pena.
Por el camino encontramos un bar un poco raro: parecía que estabas dentro de una choza, y los lavabos se cerraban con una especie de verja de madera.
Estaba todo adornado con unas hojas como de palmera, y lo más raro de todo es que era un sitio de bocadillos.
No se, con esa decoración me esperaba algo tipo avispas fritas, pero no, eran unos bocatas buenísimos.
Hasta ahora nos habíamos alimentado de Bifanas ( algo así como mini bocadillos con un filete de ternera o de cerdo), y siempre en tascas repletas de jubilados bebiendo anís y mirándote de arriba a abajo, así que el cambio fue bastante agradable.
Más tarde nos dirigimos a la Iglesia de Sao Francisco, donde está la Capela dos Ossos.
Esta capilla se construyó en el siglo XVII.
La construyeron tres monjes que querían transmitir la idea de que la vida es efímera.
En la entrada a la capilla hay una frase que dice: " Los huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos"
En la parte de fuera de la capilla nos encontramos unas vitrinas con varios libros antiguos, algunos trajes y utensilios.
Es una capilla pequeña, y la sensación que se tiene dentro es un poco extraña.
Todo está hecho de huesos y cráneos, y al fondo, en la pared, hay colgados dos esqueletos, uno de los cuales pertenece a un niño.
Saliendo de la iglesia, un poco más adelante nos encontramos un templo romano, el Templo de Diana.
En un principio se pensó que estaba dedicado a Diana, diosa romana de la caza, pero luego se demostró que fue un santuario consagrado al emperador.
Y así, con la imagen de la capela dos ossos fuimos a coger el coche, que habíamos aparcado en una calle con una cuesta descomunal.
Nuestra siguiente parada sería Estremoz.
Era ya más de media tarde cuando llegamos a Estremoz, y pretendíamos encontrar algún sitio para dormir.
Dimos un montón de vueltas y no encontramos nada, así que decidimos ver algo e improvisar más tarde.
Total, ya habría tiempo de lamentarse más tarde.
A lo lejos vimos el castillo, y paseamos por unas calles estrechas y blancas, sacadas como de hace 30 años.
Esa es la sensación que tuvimos todo el viaje, es como si el tiempo se hubiera detenido y corriera hacia atrás.
Dado el poco éxito que tuvimos para encontrar algún sitio para dormir, marchamos a ver si teníamos mejor suerte.
La noche nos cogió en Elvas, y como ya era bastante tarde cuando salimos de Estremoz, perdimos toda esperanza de encontrar algún sitio.
Recurrimos a la opción B: Si no hay sitio donde dormir cubierto, toca dormir descubierto.
Buscamos un caminito bien majo y tranquilo y hasta el día siguiente.
Era nuestro cuarto día y nuestra intención era que cundiera lo máximo posible, así que en cuanto amaneció nos vestimos, guardamos los sacos y los hicimos la ducha del gato ( cara, boca y sobaquillos) y nos dirigimos a Elvas.
Nada más llegar vimos el castillo, perfectamente conservado.
Después de dar una vuelta por allí, hacer el chorra y poder morir atropellados veinte veces, nos dirigimos hacia Portalegre, donde
esperábamos encontrar algunos monumentos megalíticos.
Lo único que encontramos fue un castillo bastante bonito, pero de monumentos megalíticos nada, así que decidimos marchar hacia Castelo Branco.
Una vez llegamos, nos pusimos a buscar sitio donde quedarnos a dormir, y esta vez tuvimos más suerte.
Como ya teníamos esa noche cubierta, hicimos un poco de turismo por allí.
Tenía muchas iglesias interesantes, pero dado el cansancio que teníamos, decidimos irnos pronto a dormir antes de que nuestras piernas y pies salieran ardiendo.
Al día siguiente nos esperaba un día bastante largo.
Teníamos previsto ver Lisboa, así que nos levantamos bien temprano y nos pusimos en carretera.
A la llegada, la ciudad era un caos.
Hacía dos semanas escasas que me había sacado el carne de conducir, y no se me ocurre mejor idea que meterme en el centro de Lisboa.
Había obras por todos los sitios, casi meto en coche en una zanja enorme, sólo había carriles por todos los sitios, y la gente no se molestaban en poner intermitentes, se te metían a lo kamikaze.
Encima, para acabar de hacer la gracia, no había señales que indicaran nada, solamente veía señales de obras, con lo que salí y volví a entrar a Lisboa tres veces, hasta que conseguí dar con el sitio que era.
Dejamos el coche aparcado y con un plano nos pusimos a patear las calles. Nos dirijimos a la Torre de Belem, y durante ese día y el siguiente vimos cosas como el Elevador de Snta Justa( creado por un discípulo de Eiffel), el Monasterio de los Jerónimos ( a día de hoy ha sido el monasterio que más me ha impresionado), la catedral, el castillo de San Jorge ( que fue residencia y sirvió como estructura defensiva), la Praça do comerço ( nunca mejor dicho, porque a pocos metros había una calle enorme donde estaba todo lleno de puestos y había gente sentada haciéndose tatuajes de henna) y algunas cosillas más.
También nos dimos una vueltilla en el tranvía.
Parece algo estúpido, pero tiene su aquél.
Al día siguiente por la noche decidimos hacer noche en Sintra para estar por allí a la mañana siguiente.
Grave error.
Eran las once de la noche cuando encontramos una chambre.
Nada más entrar a la portería me dió mal rollo, no se si por el sitio o por el hombre que nos atendió.
Era lo más parecido a Barney, el de los Simpson, pero con barba de tres días.
Dada la hora que era y el cansancio que teníamos decidimos quedarnos, así que pagamos y subimos las mochilas.
Las escaleras que subían a nuestra habitación parecían sacadas de un sanatorio mental abandonado. Había tantas plantas que no podías pasar sin comerte alguna rama.
Finalmente llegamos a nuestra habitación. Nunca pensé que podía existir algo así. En vez de chambre debería llamarse Cochambre.
El suelo era de madera. Pero no de parquet, sino que habían puesto una especie de tablas de madera a forma de suelo, y entre el hueco de una tabla y otra podías ver lo que hacía el de abajo.
La cama era enorme, y creo que era de la época de las que hay en el palacio de Versales.
O eso o habían decidido recubrirla con hormigón.
Las sábanas tenían agujeros y chorretones sospechosos, y el cuarto de baño tenía una fuga tan grande que a la mañana siguiente encontramos los zapatos encharcados.
Ah, y lo gracioso es que delante del cuarto de baño había una ventana sin cortina ni cristal, con lo que podía verte cualquiera.
Lo más gracioso es que a media noche oías que algo se movía en la habitación.
Después de pasar la noche allí como pudimos, dimos una vuelta por Sintra y compramos provisiones de comida en una especie de mercado que había por alli.
Entre esa tarde y el día siguiente pudimos ver Cascais y Estoril.
Nuestro siguiente destino fue Setúbal, donde pudimos ver un castillo chulísimo, un convento y varias iglesias.
Ya casi acabando el día nos dirigimos al Cabo Espichel.
El cabo Espichel fue uno de los lugares defensivos más importantes, y en él se construyó el primer faro de las costas portuguesas.
Como era casi de noche, deciidimos quedarnos a dormir allí, y tengo que decir que es uno de los mejores sitios en los que he dormido nunca.
Lo peor fue el frío y el viento que hizo durante toda la noche. Al día siguiente las vistas eran impresionantes.
Ya casi concluido nuestro viaje, nos acercamos a Campomaior y vimos su castillo. Hicimos un rato el idiota con las vasijas y nos preparamos para volver a casa.
Fue la última visita que haríamos en Portugal, con lo que teníamos una sensación de alivio y pena.
Pena por terminar las vacaciones, y alivio por poder dejar de comer bifanas y poder dormir en un sitio normal.
Seguramente algún año lo volvamos a repetir, pero con una buena guía.
Bueno, y este fue nuestro viaje. Espero no haberos aburrido.
TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://isapeke61979.spaces.live.com/blog/cns!355264C8B9B8B0DF!4791.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|